Solo cuestión de solidaridad
A las cinco de la mañana suena mi
despertador del celular avisando que tengo que despertarme para alistarme para
ir al trabajo, me desperté divinamente y ordené un poco. A los minutos empecé a
arreglarme un poco para Salir al trabajo, Salí a las cinco y media de casa.
Cuando iba en mi mitad de camino en mi
bicicleta empezó a llover fuertemente, pasé por una parte mojada donde me caí
lastimándome una pierna, iba pasando una señora y me ayudo a levantarme pera
poder ir a un puesto de salud porque no soportaba aquel dolor tan terrible en la
pierna. Al llegar al puesto de salud me enyesaron la pierna, me tocó dejar la
bicicleta en ese lugar porque no podía manejar así, pero salí inmediatamente
para el trabajo donde probablemente me estaría esperando enfadadamente mi jefe.
Llegué al lugar de trabajo de mi jefe para
poder excusarme rápidamente para no perder el trabajo que tanto necesitaba,
hable un largo tiempo con mi jefe, no me echó del trabajo pero me dejó ir a
casa a descansar hasta que me sanara del tremendo golpe en la pierna.
De vuelta a casa, en el bus vi subir a una
mujer de unos 25 años de edad con dos niños pequeñitos pidiendo dinero porque
no tenía con que comer pasó por mi lado pidiéndome algo le di lo que más pude,
ahí mismo pensé oh mi Dios tanta gente sin con que comer y algunos con mucho de
comer y la desprecian; además del dinero le di mi desayuno el cual no pude
consumir, ella me lo recibió, me agradeció y se bajó del bus.
A la siguiente parada del bus me baje justo
en frente de la casa, entré suavemente a casa cuando vi a mi señora esposa con
mi madre que había llegado de viaje, me alegré tanto que no me importó el dolor
de la pierna y fui directo a saludarla y de paso a mi linda mujer, aquellas
mujeres vieron que tenía el yeso en la pierna y empezaron a cuidarme
perfectamente.
Como a las siete de la noche me senté en el
sillón de la sala para ver las noticias, en un titular salió que una mujer que
tenía dos niños había sido capturada por estar robando en un almacén a los
niños los llevaron para el ICBF, en el momento de ver esa noticia vi que era
aquella mujer del bus, llamé a mi mujer y le conté, ella quiso ir a la estación
de policía para protestar por ella, yo la quise acompañar pero no pude por
aquella pierna, ella fue sola y logró sacarla.
Mi mujer llevó aquella joven a nuestra
casa, eran ya como las ocho y media de la noche cuando llegaron me senté a
hablar con aquella mujer de la calle sobre su situación. Nos acomodamos como
pudimos, mi madre, la joven, mi mujer y yo. La dejé dormir en casa porque sabía
que era de confiar, me levanté como eso de las once y cincuenta y cinco de la
noche para entrar al baño y ella seguí a allí en el lugar donde la dejé
durmiendo.
Volví a la cama con mi mujer para seguir
durmiendo, dormí con la dicha de poder ayudar a alguien que lo necesitaba, tal
vez esa caída era por algo y estoy seguro de que fue para poder ayudar a la
joven. Pero aceptó fue un día agotador.