sábado, 31 de marzo de 2012

CRÓNICA


Solo cuestión de solidaridad

A las cinco de la mañana suena mi despertador del celular avisando que tengo que despertarme para alistarme para ir al trabajo, me desperté divinamente y ordené un poco. A los minutos empecé a arreglarme un poco para Salir al trabajo, Salí a las cinco y media de casa.

Cuando iba en mi mitad de camino en mi bicicleta empezó a llover fuertemente, pasé por una parte mojada donde me caí lastimándome una pierna, iba pasando una señora y me ayudo a levantarme pera poder ir a un puesto de salud porque no soportaba aquel dolor tan terrible en la pierna. Al llegar al puesto de salud me enyesaron la pierna, me tocó dejar la bicicleta en ese lugar porque no podía manejar así, pero salí inmediatamente para el trabajo donde probablemente me estaría esperando enfadadamente mi jefe.

Llegué al lugar de trabajo de mi jefe para poder excusarme rápidamente para no perder el trabajo que tanto necesitaba, hable un largo tiempo con mi jefe, no me echó del trabajo pero me dejó ir a casa a descansar hasta que me sanara del tremendo golpe en la pierna.

De vuelta a casa, en el bus vi subir a una mujer de unos 25 años de edad con dos niños pequeñitos pidiendo dinero porque no tenía con que comer pasó por mi lado pidiéndome algo le di lo que más pude, ahí mismo pensé oh mi Dios tanta gente sin con que comer y algunos con mucho de comer y la desprecian; además del dinero le di mi desayuno el cual no pude consumir, ella me lo recibió, me agradeció y se bajó del bus.

A la siguiente parada del bus me baje justo en frente de la casa, entré suavemente a casa cuando vi a mi señora esposa con mi madre que había llegado de viaje, me alegré tanto que no me importó el dolor de la pierna y fui directo a saludarla y de paso a mi linda mujer, aquellas mujeres vieron que tenía el yeso en la pierna y empezaron a cuidarme perfectamente.

Como a las siete de la noche me senté en el sillón de la sala para ver las noticias, en un titular salió que una mujer que tenía dos niños había sido capturada por estar robando en un almacén a los niños los llevaron para el ICBF, en el momento de ver esa noticia vi que era aquella mujer del bus, llamé a mi mujer y le conté, ella quiso ir a la estación de policía para protestar por ella, yo la quise acompañar pero no pude por aquella pierna, ella fue sola y logró sacarla.

Mi mujer llevó aquella joven a nuestra casa, eran ya como las ocho y media de la noche cuando llegaron me senté a hablar con aquella mujer de la calle sobre su situación. Nos acomodamos como pudimos, mi madre, la joven, mi mujer y yo. La dejé dormir en casa porque sabía que era de confiar, me levanté como eso de las once y cincuenta y cinco de la noche para entrar al baño y ella seguí a allí en el lugar donde la dejé durmiendo.

Volví a la cama con mi mujer para seguir durmiendo, dormí con la dicha de poder ayudar a alguien que lo necesitaba, tal vez esa caída era por algo y estoy seguro de que fue para poder ayudar a la joven. Pero aceptó fue un día agotador.