Oda al carro
Corriendo velozmente
como
una estrella fugaz.
Sacándole
una sonrisa
a su
amigo el
conductor.
Llevando y
trayendo
gente
muerto va
quedando
cuando
gasolina
va dejando
por donde
anda.
Es un arcoíris,
suave como
un cojín
y
ruidoso como
el heavy metal.
Sus pies
son chicos
y su
cuerpo un
gran cuero
duro.
Sus ojos
alumbran
cuando
todo está
oscuro.
Con gran
corazón
tiene la
capacidad de
caminar.
Amigo de
todos por
su rápida
ayuda.
Por las calles
cantando
se sabe
que va
llegando.
Su nombre
en letras
y
números
es,
auténtico e
identificativo.
Único es
y único será
doble no
tendrá.
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