viernes, 24 de mayo de 2013

EXEMPLA

Un hombre que cambió

En un pueblo pequeño de Caldas llamado Aguadas había un hombre de nombre Samuel era el de más dinero en el pueblo le llamaban “el multimillonario Samuel” él andaba muy halagado pero era muy humillante por todo el dinero que tenía.

Era un día lluvioso y Samuel estaba en su gran finca y obligó a que sus empleados trabajaran la tierra toda la noche, no fue considerado. A la mañana siguiente ya había parado la lluvia y los trabajadores estaban ya en sus cuartos respectivos, uno enfermó, Samuel se dio cuenta, pero aun así no le prestó atención médica y lo obligó a seguir trabajando. Pasaron dos horas y el trabajador enfermó aún más hasta el punto de llegar a la muerte tan grave fue la enfermedad, lo único que hizo el multimillonario fue dar el santo sepulcro.

Samuel cada día que pasaba se volvía más desconsiderado y humillante con las personas, hasta tal punto de enfermar y quedar tirado en una cama sin quien le cuidara, ya que sus empleados salieron corriendo, estos querían que aprendiera la lección. Hubo un día en el que Samuel estuvo muy grave pero hubo algo que lo cambió llegó una mujer como si fuera su ángel de la guarda, Tabita, que era el nombre de la mujer, ayudó al hombre a salir de la situación y sanó.

Pasaron varios días y la única persona que acompañó al multimillonario fue Tabita, los empleados nunca volvieron después de aquel día que enfermó, Samuel empezó a cambiar pero para bien ya no era el mismo hombre tacaño y humillante hasta el punto de buscar a los empleados para que volvieran al trabajo. Él fue personalmente hasta las casas  y ofreció ayuda económica, el trabajo y muchas cosas más.

Los empleados volvieron a la finca, Samuel ya no los obligaba a trabajar en días de lluvia, los invitaba a entrar a su casa para tomar café hasta que pasaba la lluvia.

Días después del gran cambio Samuel fundó una escuelita para los niños sin posibilidades económicas, él junto con su esposa Tabita dirigían la escuela y daban refrigerios a los niños.

Moraleja: No importa las circunstancias una persona puede cambiar, no importa el modo, ya sea por medio de una persona o por un acto que impacta.
La verdadera felicidad consiste en saber valorar lo que tenemos y amarlo y no en dejar que se nos escape la vida lamentándonos por lo que no tenemos.

¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio. (H.G. Wells)

No hay comentarios:

Publicar un comentario