lunes, 12 de agosto de 2013

ANÉCDOTA PICARESCA

Un susto devuelto

Era 1 de noviembre, y mis papás habían salido esa noche dejándome a mí a cargo de mi hermana Luna de 5 años, aquella niña le teme a todo, estábamos ella y yo completamente solas ahí en la casa hasta que llegaron mis primos Jorge y Tania, ya que ellos también habían quedado solos porque sus padres salieron con los míos.

Eran ya las 10 de la noche, Luna se acababa de dormir pero también se había ido a la energía, Jorge, Tania y yo no teníamos sueño así que nos pusimos a contar historias, unas de terror otras no, alumbramos con velas el cuarto donde estábamos. Jorge contaba una historia muy espeluznante, yo tenía un poco de miedo y Tania aún más, de repente sonó un estruendo, era una lámpara que se había caído, salte del miedo, pero solo era el gato de mi tía el que la  había tirado, al darnos cuenta nos reímos muchísimo.

Tania ya se estaba quedando dormida, así que le dije que fuera a mi cuarto a descansar, ella se dirigió a la habitación y Jorge se quedó conmigo hablando, le dije:

-Jorge asustemos a Tania.
-Si claro y ¿qué hacemos?- dijo él.
-No lo sé usted es el bueno con las bromas.
-Está bien ya miro que me invento.

Pasaron 10 minutos y Jorge no decía cosa alguna, tenía su “cara de pensador”, hasta que saltó y dijo:

-¡Lo tengo!- yo salté del susto con ese grito que dio- hagamos ruidos raros y disfracémonos de fantasmas.
-¡Gran idea!- Dije yo.

Sacamos dos cobijas blancas del armario de mi mamá, nos las pusimos encima y fuimos directo a mi cuarto, golpeamos la puerta, dejamos caer una gran cantidad de objetos, pero no había señal de Tania, no decía nada así que decidimos entrar y ella no estaba ahí, íbamos a salir del cuarto pero no podíamos la puerta estaba cerrada, al unísono dijimos: ¡Tania abra!, pero ella no contestaba. Escuché un grito, era de Luna, me asusté mucho hasta que pudimos abrir la puerta de nuevo, salimos y ahí estaba mi hermana llorando, le pregunté por mi prima y no me respondió. Nos dirigimos los tres hacia el cuarto de mis papás, Tania nos salió de sorpresa asustándonos, le dije:

-¿Dónde estaba?
-Aquí. Escuché sus planes; me escondí hasta que se fueran al cuarto y los encerré. No pudieron asustarme.- Respondió Tania con risa de malvada.
-Entonces en otra ocasión será- Dijo Jorge.

Ya era muy tarde y al momento llegaron mis papás. Mis primos se quedaron en casa y nos mandaron a dormir por la hora que era.




1 comentario:

  1. Hola Angie, me gustó mucho su anécdota, como siempre me pasa con sus textos, su nota: 15

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